Los ataques provocaron la muerte de 133 talibanes y más de 200 heridos.

El Gobierno de Pakistán bombardeó Kabul, la capital afgana, y declaró entrar en una «guerra abierta» con su país vecino, en una escalada del conflicto que ya se convirtió en el incidente más grave entre ambos países desde el regreso de los talibanes al poder.

El portavoz del primer ministro de Pakistán para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, informó que los contrataques pakistaníes alcanzaron «objetivos militares» en Kabul, Paktia y Kandahar.

Por su lado, el principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, confirmó los ataques sobre la capital y declaró que no se registraron víctimas: «El cobarde ejército pakistaní llevó a cabo bombardeos en algunas áreas de Kabul, Kandahar y Paktia», escribió en X.

Mujahid agregó que Afganistán llevó a cabo «importantes operaciones de retaliación contra posiciones militares paquistaníes en Kandahar y Helmand».

Las fuerzas del Gobierno talibán y de Pakistán mantienen intensos combates nocturnos en varios puntos de la frontera tras el lanzamiento de una operación coordinada por Kabul a lo largo de la denominada Línea Durand, que se produce cinco días después de una serie de incursiones aéreas de Pakistán.

Según informó Zaidi, los ataques paquistaníes provocaron la muerte de 133 talibanes y más de 200 heridos.

El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, también se pronunció en la red social X: «Nuestra paciencia se acabó. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre vosotros y nosotros», escribió dirigiéndose a Afganistán.

«Pakistán hizo grandes esfuerzos para mantener la normalidad de forma directa y a través de países amigos. Se involucró en una diplomacia de pleno derecho. Pero los talibanes se convirtieron en un representante de India», justificó Asif.

El Gobierno paquistaní también informó de 27 puestos afganos destruidos y 9 capturados.

Kabul denunció que las víctimas eran civiles, mientras que Islamabad defendió que se trataba de una operación contra un centenar de insurgentes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que utiliza suelo afgano como base.

Pakistán vive un pico de violencia interna, con ataques armados en las zonas fronterizas con Afganistán que fueron en ascenso desde que los talibanes tomaron Kabul en agosto de 2021.

Islamabad acusa sistemáticamente al régimen afgano de dar refugio a grupos terroristas en su territorio, una acusación que los talibanes rechazan habitualmente mientras denuncian violaciones a su soberanía.

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