En los últimos días se concretó un sólido respaldo al gobernador bonaerense; movimiento que molestó a la Rosada. En la provincia, dirigentes peronistas con actividad en el sector privado, como el caso de Luis Catalán, emergen en un espacio que busca consolidar una opción de gobierno genuina. Las últimas medidas impuestas por el Gobierno Nacional -apertura de importaciones en detrimento a la industria nacional, eliminación de los derechos de exportación al aluminio, acero y derivados- causaron un impacto negativo en las empresas que invirtieron por década en el país, acompañando su crecimiento. Las decisiones de la Rosada no cayeron con simpatía en el Círculo Rojo empresarial; el núcleo de poder que influye en el comportamiento de los mercados y en la política. El enfrentamiento alcanzó su punto álgido cuando el presidente Javier Milei calificó con adjetivos poco amistosos a los empresarios de ese bloque sólido que integran Paolo Rocca, Javier Madanes Quintanilla, entre otros. Un episodio determinante, que congeló cualquier intento de acercamiento. Tras el último discurso de Javier Milei ante la Asamblea Legislativa, en los pasillos del poder comenzaron a circular versiones sobre un fuerte malestar presidencial previo a su alocución. Según trascendidos, el jefe de Estado se habría enterado minutos antes de ciertos movimientos empresariales que alteraron el clima político. En el centro de la escena emerge Javier Madanes Quintanilla, quien junto a referentes del denominado “círculo rojo” habría participado de reuniones destinadas a consensuar una postura crítica frente al rumbo económico del Gobierno Nacional. Parte de ese conglomerado empresarial, siempre de acuerdo con las versiones que circulan, habría mantenido posteriormente contactos con Axel Kicillof para explorar alternativas y esbozar la arquitectura de un eventual programa económico con proyección nacional. No es un dato menor: un sector del empresariado de perfil industrial y “nacional” observa con pragmatismo el escenario 2027 y no descarta acompañar una candidatura presidencial de Kicillof si las condiciones políticas y económicas así lo habilitan. En ese tablero, los hombres de negocios suelen mirar más allá de la coyuntura inmediata. EL TABLERO EN CHUBUT La incógnita apresurada es cómo impacta este reacomodamiento en Chubut, provincia donde Madanes Quintanilla posee una gravitación económica determinante. Y políticamente influye en decisiones, más allá que pareciera que observa distante el rearmado de distintos espacios. Justamente, la afinidad demostrada por Madanes Quintanilla a Kicillof abrió el juego en el distrito donde el empresario es punta de lanza. Para sorpresa de todos, emergió con rapidez una figura del ámbito privado de Puerto Madryn: Luis Catalán, que mantiene fluidos contactos con la metrópoli nacional. Catalán comenzó a ganar visibilidad como referente alineado con Kicillof en la provincia, ocupando espacios en medios de comunicación y mostrando capacidad de armado territorial. Su irrupción no parece casual en un peronismo que atraviesa una etapa de redefiniciones internas. Puertas adentro del PJ chubutense se instaló con fuerza una demanda de renovación. Dirigentes históricos, con trayectoria y estructura, enfrentan un desgaste evidente frente a bases que reclaman nuevas caras y otro lenguaje político. Ese clima será determinante en el “tire y afloje” de las próximas internas, donde se medirá no sólo liderazgo sino también capacidad de representar un proyecto competitivo hacia 2027. El escenario aún está abierto. Las alianzas empresariales, las tensiones nacionales y la dinámica interna del peronismo provincial configuran un tablero en movimiento. En política, como en el ajedrez, las piezas rara vez se desplazan por impulso: responden a estrategias más profundas que el tiempo se encargará de revelar Navegación de entradas “Chubut es previsible y tiene potencial para inversiones”, le dijo Torres al presidente de Uruguay Crece la preocupación entre los concejales por el convenio de pago firmado con Cammesa