La última paritaria sucedió en septiembre. Posible connivencia entre la dirigencia sindical y el Gobierno.

Los trabajadores estatales están molestos. Sucede que desde octubre no reciben aumentos salariales. La última paritaria se celebró en septiembre del año pasado.

Y el reclamo, que ya cumplió varios días, casi pasa desapercibido atento a que la atención está centrada en los lamentables incendios en la cordillera.

Cierto es que el clima en la administración pública no es grato. Un foco de conflicto es el Ministerio de Producción, donde los trabajadores reclaman lo legítimo: un incremento en los haberes.   

Más allá de que todos los esfuerzos estén puestos en combatir las llamas en las alturas, no se debe omitir un reclamo que se agrava a medida que transcurre el tiempo. Es que también existe, al parecer, omisión sindical; independientemente que quienes se manifiestan en Producción revistan carácter de autoconvocados.

A esta altura del año, muy a pesar de los estatales en cuestión, difícilmente algún líder gremial, que en la actualidad carecen de determinación, se interese en el asunto. La mayoría goza de vacaciones y conservan un buen trato con el Gobierno. Nadie quiere asumir el costo del desgaste.

En septiembre se rubricó la última paritaria. Desde octubre no respiran los bolsillos de los estatales. Y resulta complejo que exista un incremento salarial en esta época. Las condiciones son magras.

El problema salarial en Producción, lamentablemente, va a continuar. No existe quien tome el caballo por las riendas y conduzca una eventual salida al reclamo. Al menos, en lo inmediato.

La dirigencia gremial en Chubut, sin distinción, no tiene cojones. La gran mayoría actúa en función de lo que cree conveniente. Cuidan su siembra, mientras un viento huracanado no destruya su producción en base a enroques. Así, resulta espinoso que las respuestas ocurran.

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