sábado, agosto 30, 2025
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El cowboy comodorense que podría sustituir a Luque

Debajo de un sombrero texano -por cierto una moda baqueana que en él conoce de variantes y combinaciones-, se visualiza la presencia impoluta del viceintendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili. Un avezado basquetbolista -que aseguran quienes lo conocen-, no jugó en la NBA sólo por residir en uno de los rincones más australes del plantea, pero que reunía habilidades propias de los notables.

El destino lo alejó de los estadios cerrados, pero su excentricismo le abrió las puertas en ámbitos donde obtuvo mayor popularidad. Poseedor de un carisma sin par, el “cowboy” político alcanzó la viceintendencia de la ciudad más habitada y progresista de Chubut, acompañando a Juan Pablo Luque, sucesor del campechano de Carlos Linares.

Dispuesto al consenso a partir del disenso, Macharashvili se permite la construcción. Leal al proyecto municipal, comprende que un Ejecutivo ordenado puede garantizar la continuidad del peronismo en el poder. Y es lo que sucede hace más de 12 años.

Sereno y analítico, entiende que el PJ está firme en Comodoro Rivadavia; aunque la elección es abierta, no sólo se reduce al voto de los militantes partidarios, por eso el resultado en cualquier comicio es una incógnita hasta la apertura de las urnas, más allá de las tendencias.

Macharashvili prefiere el silencio, no expuso sus deseos políticos públicamente, pero sería una alternativa nada despreciable dentro del PJ para la intendencia petrolera. Garante del modelo peronista, considerando que Juan Pablo Luque ya se posiciona para Fontana 50 -lugar que también pretende el cuestionado intendente de Trelew, Adrián Maderna-, impedido de un nuevo mandato municipal por Carta Orgánica.

Sucede que en Comodoro se computan los cuatro años como viceintendente y la misma cantidad a cargo de la intendencia. Ocho años en el poder, no es menor, pero limita las decisiones de quien gobierna transitoriamente una ciudad acostumbrada al desarrollo sostenido. Otra cuestión: al parecer no estaría en el ánimo de las autoridades avanzar en una reforma de la Carta Orgánica, por lo que el conformismo político-institucional está sellado.

La partida de poker no comenzó, pero las cartas están sobre la mesa. Nadie quiere levantar el juego de naipes, pero se cruzan las miradas antes del primer movimiento estratégico. No hay lugar para el engaño, por eso conviene permanecer con los ojos abiertos, y evitar que el mínimo gesto embarulle la calma, sin descuidar el paso inmediato del tiempo.

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