Solicitaron a la secretaría de Salud “una mudanza en bloque urgente” hacia el nosocomio de Alta Complejidad. También alertaron sobre insumos médicos y equipos que ya no funcionan.

Especialistas del sistema de salud que se desempeñan en el Hospital Zonal Trelew “Adolfo Margara” advirtieron sobre la “crítica” situación edilicia del nosocomio. Señalaron que es un “deterioro progresivo”, por lo que elevaron una petición a la titular del área provincial, Denise Acosta, para avanzar en una “mudanza urgente” en bloque hacia el centro asistencial de Alta Complejidad María Humphreys.

El pedido, realizado por nota, ingresó el 2 de marzo.

Los profesionales que integran los servicios especialidades críticas y esenciales del hospital manifestamos una “profunda preocupación”; también “nos declaramos en estado de alerta institucional” ante la “ausencia de respuestas concretas” frente a la “grave situación estructural, operativa y esencial que atraviesa” el edificio ubicado sobre 28 de Julio.

En el texto dirigido a la responsable de Salud, Denise Acosta, “apelamos a su criterio y responsabilidad” para “consensuar y arbitrar urgente” los medios necesarios “para concretar una mudanza integral en bloque hacia el Hospital de Alta Complejidad María Humphreys”.

Lo antes peticionado es para “resguardar la continuidad y seguridad de la atención sanitaria de la población”.

De acuerdo con lo escrito por los profesionales, “es de público conocimiento que el hospital Margara atraviesa un proceso de deterioro crítico y progresivo, tanto en su infraestructura edilicia como en la disponibilidad y operatividad del equipamiento esencial”.

Los profesionales plantearon “múltiples deficiencias”, entre ellas, “falta del tomógrafo institucional, herramienta diagnóstica crítica e insustituible, cuya disponibilidad obliga a derivar pacientes a prestadores externos, con las consecuentes demoras, fragmentación de la atención, incremento de riesgos clínicos y sobrecarga operativa”.

Alertaron que el área quirúrgica “presenta limitaciones estructurales severas”. Precisaron que “el ascensor que comunica sectores críticos del hospital está indisponible”, además existen “cañerías obstruidas, pérdidas de agua, fallas en los sistemas de climatización indispensables para la seguridad quirúrgica”.

A eso, suman “insuficiencia o deterioro de instrumental y equipamiento esencial, incluyendo la utilización de instrumental obsoleto y equipos con fallas recurrentes. Estas condiciones resultan incompatibles con los estándares mínimos requeridos para garantizar prácticas seguras”.

EL PROBLEMA DEL ASCENSOR

Los médicos señalaron en el escrito que el único ascensor operativo constituye un “factor de extrema vulnerabilidad institucional, no solo para el traslado de pacientes críticos, sino para el funcionamiento logístico diario, incluyendo el traslado de insumos, equipamiento y alimentación, representando además un riesgo significativo ante eventuales contingencias que requieran evacuación urgente de pacientes internados”.

LA OPERATIVIDAD EN EL MARÍA HUMPHREYS

Indicaron un “agravante” a partir del funcionamiento del Centro Materno Infantil en el Hospital María Humphreys, situación que obligó a “desdoblar recursos humanos esenciales -incluyendo personal de Laboratorio, Diagnóstico por imágenes, Anestesiología y otros servicios- para garantizar la cobertura simultánea de ambos establecimientos, sin que se haya acompañado de una asignación presupuestaria diferenciada y suficiente que permita sostener operativamente esta nueva configuración”.

El contexto provocó “una insuficiencia progresiva de recursos y un debilitamiento funcional del hospital Margara, que continúa operando en condiciones estructurales deficitarias y con limitaciones crecientes para sostener su rol como nosocomio de referencia”.

Agregaron que “las condiciones descriptas configuran un escenario de riesgo asistencial concreto, comprometen la seguridad de los pacientes y del personal de salud, y exponen al sistema sanitario a una situación de vulnerabilidad incompatible con su responsabilidad institucional”.

RIESGOS DE UNA MUDANZA PARCIAL

  • Posibles interrupciones en la continuidad de la atención
  • Complejidades logísticas asociadas al traslado fragmentado de equipamiento, insumos y documentación clínica
  • Riesgo de pérdida o disconformidad de información crítica de pacientes
  • Desorganización operativa, con impacto negativo en el funcionamiento institucional y en la seguridad asistencial
  • Incremento innecesario de costos, derivado de la duplicación transitoria de servicios, recursos y estructuras

Desde el sector apuntaron su preocupación ya que la situación fue “advertida oportunamente mediante reiteradas comunicaciones formales, sin haberse implementado hasta el momento soluciones eficaces ni medidas estructurales acordes a la magnitud del problema”.

Pidieron, de igual modo, se “arbitren urgentes” acciones para concretar una “mudanza integral, coordinada y en bloque hacia el hospital” de Alta Complejidad, garantizando “la continuidad operativa, la seguridad asistencial y condiciones adecuadas de funcionamiento”.

TAURELLI CONDUCCIÓN

En la misma misiva, el sector solicitó “la continuidad en la conducción del doctor Paulo Taurelli” donde “mostró compromiso y liderazgo en un contexto de extrema complejidad institucional”

Además, “se disponga la realización de una auditoría integral de los recursos presupuestarios asignados, a fin de evaluar su distribución, establecer prioridades y garantizar el uso eficiente de los mismos, con la atención centrada e la seguridad del paciente como eje prioritario”.

Al mismo tiempo, “se garantice la participación de este equipo profesional en los procesos vinculados a la planificación, organización y conducción del hospital María Humphreys, entendiendo que la experiencia, el compromiso y el conocimiento institucional resultan fundamentales para asegurar una transición ordenada, segura y efectiva”.

Por último, profesionalidad de la salud aclararon que lo mencionada se formula en cumplimiento del deber profesional, ético e institucional de advertir condiciones que comprometen la seguridad asistencial. En tal sentido, los firmantes dejan formalmente asentada esta situación y se reservan la responsabilidad profesional e institucional de que les compete, deslindando las consecuencias que pudieran derivarse de la persistencia de las condiciones descriptas, por tratarse de circunstancias ajenas a su ámbito de decisión y resolución”.

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