El embalse disminuyo notablemente. Y preocupa el abastecimiento de agua y la generación de energía. El cambio climático causa efectos inmediatos. No hay que negar el proceso. Estas transformaciones alteran los ecosistemas e impactan en las poblaciones. El 2025 fue un año seco. Incluso, el principal centro de esquí de montañas de Chubut, La Hoya, debió adelantar el cierre de temporada el 10 de agosto producto de la escasez de nieve. Sucede que la tan ansiada “gran nevada” nunca llegó; el escenario no varió y la concesión definió culminar las actividades. Los glaciares también acusan el impacto del calentamiento global. Y su descongelamiento, además de distorsionar el ambiente que los rodea, es una clara consecuencia del profundo cambio climático, como ya lo analizaron medios especializados dedicados a investigar estas variaciones. Estas mutaciones naturales eslabonan otros efectos, por ejemplo, disponibilidad limitada de agua dulce. Y allí, uno de los principales inconvenientes para la población. En las últimas horas, el nivel del Dique Florentino Ameghino descendió por debajo de los valores normales. La situación obligó a suspender la operación de las turbinas por razones de seguridad. El nivel del embalse, en términos óptimos, es de 160 metros; sin embargo, descendió a los 135. Sin dudas, genera preocupación por el impacto en el abastecimiento de agua y en la generación de energía. Más allá de denuncias mediáticas a propósito de desvíos o manipulación del recurso por parte de empresas mineras, cierto es que el calentamiento global está impactando gravemente la cordillera patagónica argentina, provocando un retroceso acelerado de glaciares (pérdida de más de un cuarto de su volumen desde 1940) y una disminución de las precipitaciones níveas. Esto genera deshielos tempranos, reducción de caudales de ríos, mayor riesgo de incendios forestales y pérdida de biodiversidad. Los principales efectos identificados en la región son: Retroceso Glaciar: La pérdida de masa helada es drástica en los Campos de Hielo Sur y Norte, afectando el balance hídrico. Glaciares como el Alvear Este muestran una retracción violenta. Hidrografía y Agua Dulce: Se observa una disminución en los caudales de los ríos, lo que conlleva una menor disponibilidad de agua para consumo y riego en las zonas aledañas a la cordillera. Incendios Forestales: El aumento de las temperaturas y la sequía incrementan la vulnerabilidad de los bosques nativos, provocando incendios frecuentes que devastan miles de hectáreas. Ecosistemas: Los cambios en los patrones de temperatura afectan la polinización y reproducción de especies autóctonas, amenazando la biodiversidad. Régimen de Precipitaciones: Se registran cambios en las precipitaciones, con una tendencia a la disminución de las nevadas y mayor variabilidad, lo que afecta el equilibrio ecológico de la región. Impacto en Actividades Humanas: Las alteraciones climáticas afectan el turismo de montaña, la agricultura y la ganadería debido a la escasez hídrica y cambios en los pastizales. Los glaciares patagónicos son, fuera de los polos, los que más agua dulce pierden en el hemisferio sur, contribuyendo al aumento del nivel del mar. El mundo está ingresando en alteraciones que profundizan la habitualidad de los distintos ecosistemas. Existen distintas hipótesis con relación al uso del recurso, al menos en Chubut. Y si bien existen hechos aislados, como desvíos del cauce y la consecuente llegada limitada de agua zonas abajo del Dique Ameghino, el calentamiento global impacta directamente en estos comportamientos. Navegación de entradas Policía resolvió no designar personal para cubrir adicionales del Municipio Tras un pedido de ATECh, Gobierno convocó a paritarias para este jueves