A ese contexto, se suma la competencia regional con Venezuela, a partir de su ingreso al mercado global. 

La industria petrolera, a nivel global, está atravesando un escenario complejo. Distintas circunstancias geopolíticas repercuten en el ritmo del mercado y desalientan la inversión. También elevan los costos, lo que expone el desinterés del capital movilizante.

Factores internos y externos influyen en el comportamiento de la industria del crudo. Suficiente con repasar las intenciones estadounidenses sobre un ataque a Irán -motivado por el control del comercio en Oriente Medio-, el interés de Donal Trump de ocupar la isla de Groenlandia -bajo jurisdicción del Reino de Dinamarca-, y la aún resonante detención de Nicolás Maduro, con el propósito de usufructuar el petróleo de Venezuela. 

Estos hechos y las guerras en otras latitudes de la Tierra impactan en el precio del crudo y las bolsas. Y Vaca Muerta no está exenta.   

El yacimiento petrolífero Vaca Muerta -la segunda reserva de gas natural no convencional más grande del mundo- enfrenta peligros y desafíos significativos, incluyendo la incertidumbre sobre la seguridad jurídica y regulatoria, la necesidad de grandes inversiones en infraestructura (como gasoductos) para evacuar la producción, la competencia de otros mercados (como Venezuela tras su posible reapertura), y una creciente fuga de divisas de las empresas productoras, lo que podría frenar su desarrollo a pesar de su enorme potencial, según análisis recientes de 2025 y 2026.

PRINCIPALES AMENAZAS Y DESAFIOS

*Fuga de dólares y baja rentabilidad: Existe preocupación porque las empresas se llevan la mayor parte de los dólares generados, dejando pocas divisas para el país, lo que afecta las inversiones.

*Competencia Regional: El regreso de Venezuela al mercado energético global podría reducir la atracción de inversiones para Vaca Muerta, disminuyendo su exclusividad.

*Necesidad de Infraestructura: La producción se ve limitada por la capacidad de transporte, especialmente de gas, haciendo crucial la inversión en gasoductos.

*Riesgos regulatorios y políticos: La incertidumbre política y la percepción de la seguridad jurídica son clave para atraer y mantener la inversión extranjera, con empresas que podrían retirarse si el escenario no es favorable.

*Alta tasa de declinación: Los pozos no convencionales tienen una alta tasa de declinación, lo que requiere una perforación continua para mantener la producción, implicando inversión constante.

CONTEXTO ACTUAL (2025-2026):

A pesar de los riesgos, hay intentos de expansión, con nuevos proyectos exploratorios aprobados en Río Negro. YPF busca socios internacionales como ENI y Adnoc para apalancar la producción de gas licuado (LNG) y sortear un escenario de precios bajos.

En resumen, Vaca Muerta no está «peligrando» en su existencia geológica, sino en su potencial de desarrollo y en la capacidad de Argentina para capitalizarlo, enfrentando retos económicos, logísticos y de competitividad en un mercado energético global cambiante.

SITUACION GLOBAL Y TENSION GEOPOLITICA

Grandes inversores ya postularon su intención de suspender la explotación, atento la poca rentabilidad del mercado, a partir de tensiones geopolíticas. Y esa voluntad puede generar un efecto derrame en el resto de los países productores.

Harold Hamm, el multimillonario inversor en exploración que impulsó la revolución del petróleo de esquisto en EE. UU., anunció que está a punto de suspender la perforación en Bakken, Dakota del Norte, por primera vez en décadas debido a los bajos precios del crudo.

«Esta será la primera vez en más de 30 años que Harold Hamm no opera con plataformas de perforación en Dakota del Norte», declaró el fundador de la empresa perforadora de esquisto Continental Resources Inc. «No hay necesidad de perforar cuando los márgenes prácticamente se agotaron”, agregó.

Un pozo promedio en Bakken requiere un mínimo de 58 dólares por barril para cubrir los costos y generar una pequeña ganancia, según un informe de BloombergNEF. Esto representa un aumento de casi el 4 % con respecto al año anterior, en gran parte debido al aumento de los gastos para los perforadores.

A eso se sumó en los últimos días, la caída del petróleo texano debido a las tensiones entre EE. UU. e Irán.

El precio del crudo West Texas Intermediate (WTI) abrió en los mercados este 15 de enero con una caída de 4,11% hasta 59,47 dólares por barril, luego de las declaraciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, en medio de las advertencias proferidas desde la Casa Blanca contra Teherán.

De acuerdo con datos del mercado, a las 9 hora local (13:00 GMT), los contratos de futuros del WTI para entrega en febrero retrocedían 2,55 dólares frente al cierre previo.

El descenso se produjo días después de que Trump dijera que lanzaría ataques sin precedentes contra el país persa, en caso de que las fuerzas iraníes atacaran bases estadounidenses en Oriente Medio.

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