La reunión entre los tres se habría concretado recientemente. Hubo un profundo análisis del escenario electoral.

En la antesala del 2027, que supone será intenso, ya se sucedieron movimientos estratégicos -insospechados solo para algunos incrédulos- que merecen ser mencionados.

Ocurrió un encuentro cumbre, de carácter secreto hasta el momento en que se divulga. Federico Massoni, Emanuel Coliñir y Juan Aguilar coincidieron en un café. Al parecer, asoman los acuerdos entre los tres con mayor intención de voto para la Intendencia de Trelew, además del actual mandatario municipal Gerardo Merino.

Es que en las últimas horas trascendió una encuesta -de aquellas espontáneas- donde el diputado provincial Emanuel Coliñir emerge como el dirigente con mayor cantidad de votos, seguido del abogado Federico Massoni, y bastante más atrás el concejal Juan Aguilar.

Sorpresivo, al menos en este esquema, resultó el desempeño de Nicanor Rodríguez -hombre que responde al intendente de Dolavon y ya lanzado a la Gobernación, Dante Bowen- quien aparece tercero en la intención de votos, detrás de Coliñir y Massoni. Toda una revelación.

Independiente de los números que, si bien no determinan el resultado de una elección, pero establecen parámetros respecto al interés de votante, quienes ya ingresaron al desgastante juego electoral monitorean distintas encuestas y en base a ello construyen.

Acontecen circuitos que son posibles dentro de la política. Massoni, Coliñir y Aguilar consideran que existen chances de llegar a la Intendencia. En cada recorrido barrial o charlas individuales o colectivas, la gente demuestra interés; gesto que genera confianza en el dirigente, que entiende que puede ser opción en las urnas.

También es posible obtener el poder a través de acuerdos; y ante ellos es fundamental ceder. No es empática la soberbia en política. Quienes ya la transitan por décadas entienden que los caramelos se reparten. Aunque la bolsa se queda en quien garantiza confiabilidad. Y que ante la escasez puede conceder.

Dicen que la charla entre Massoni, Coliñir y Aguilar fue amistosa, distendida. Solo un pedido rutilante por parte del abogado y exministro de Seguridad: “No quiero boludeces”.

Seguramente los tres no irán con el mismo sello; es hasta ilógico plantearlo así. De todos modos, acordar no significa integrar espacios comunes. Quizás represente distribuir votos hacia el interior del triángulo. O que la militancia de cada uno de ellos aporte territorialidad a sus respectivas campañas.

Suele suceder que los más relegados respecto a la intención de votos deciden trabajar con el mejor posicionado. No es ilegal, al menos, no existe ley que así lo impida. Y son las reglas democráticas.

Acordar también es sostener una campaña alejada de las ofensas. Evitar temas profundos que deterioren la imagen del postulante. Ya pasó en otros momentos que fueron utilizados asuntos personales de baja calaña, que salpican un contexto que debería celebrarse.

Cierto es que ya ocurrieron los primeros movimientos que pueden inclinar el resultado de una elección, en virtud de lo que demanda la ciudadanía.

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