“Trataremos cualquier ataque como una guerra total”, advirtieron. “Responderemos de la manera más dura”, añadieron.

La inminente llegada del portaaviones Abraham Lincoln y su grupo a Medio Oriente, incrementó la tención en Irán. Las maniobras de la flota marítima de Estados Unidos ya generaron las primeras reacciones en la Guardia Revolucionaria iraní: “Nuestro ejército está preparado para el peor de los casos”, lanzaron. 

Un funcionario iraní, que habló bajo condición de anonimato con la agencia Reuters, dijo: “Esperamos que este despliegue militar no tenga como objetivo una confrontación real, pero nuestro ejército está preparado para el peor de los casos. Por eso todo está en alerta máxima en Irán”. Y agregó: “Esta vez trataremos cualquier ataque -limitado, ilimitado, quirúrgico, cinético, como quiera que lo llamen- como una guerra total contra nosotros, y responderemos de la manera más dura posible para resolver esto”.

Por su parte, el ex general de la Guardia Revolucionaria y actual miembro de la Comisión de Seguridad Nacional, Esmail Kowsari, insistió en que, si Estados Unidos ataca a Irán, la respuesta será letal. “Si los enemigos cometen un acto agresivo, recibirán una respuesta letal y disuasoria, y las bases estadounidenses en la región serán uno de los principales objetivos”, aseguró el actual parlamentario, según la agencia Fars.

El tono oficial iraní se endureció. En televisión estatal, el comandante de la Guardia Revolucionaria, general Mohammad Pakpour, dijo que la organización y las fuerzas armadas tienen “el dedo en el gatillo, más preparados que nunca”, y que están listas para cumplir las órdenes del líder supremo, ayatollah Ali Khamenei. Pakpour instó a Israel y Estados Unidos a “evitar cualquier error de cálculo” y a aprender de la “guerra de 12 días” para no enfrentar “un destino más doloroso”.

El detonante más reciente de la tensión fue la ola de protestas que estalló a finales de diciembre por el deterioro de la economía y la devaluación de la moneda nacional. El movimiento, que desafió al régimen de los ayatolás por la inflación y la falta de empleo, fue seguido por una dura represión, cortes generalizados de internet y un aumento en los arrestos.

Las cifras sobre víctimas y detenidos difieren según la fuente. El régimen iraní reconoce oficialmente 3.117 muertos, mientras que organizaciones de derechos humanos estiman números muy superiores. Iran Human Rights ha verificado al menos 3.428 muertes y la Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, documentó 4.902 fallecidos y 26.541 detenidos. No obstante, activistas elevan la cifra de muertos a más de 5.000 y la de detenidos a más de 27.600, y grupos civiles advierten que la cifra real podría superar los 20.000 fallecidos, aunque el apagón de internet ha dificultado la verificación independiente.

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