El ministro de Justicia se refirió al polémico proyecto ejecutivo de la baja de imputabilidad. “El Estado debe poner un límite”, dijo.

El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, expresó que en “un chico de 14 años sabe lo que hace, actúa con dolo” al cometer un delito; por eso “el Estado debe poner un límite” y es avanzar con bajar la edad de imputabilidad.

Sobre el polémico proyecto, el ministro fue tajante al señalar que la realidad social de 2026 obliga a una actualización normativa urgente. «Hoy ese chico de 14 años conoce perfectamente lo que hace, sabe qué está bien y qué está mal; actúa con dolo, conocimiento y voluntad», explicó para justificar el límite de edad propuesto.

Según su visión, el sistema actual fracasó en proteger a los ciudadanos: «A las víctimas que les mataron un hijo no les podés decir que el chico de 13 años está al día siguiente en la casa de enfrente en absoluta impunidad; eso es inaceptable». Rechazó además que la medida sea puramente punitivista: «Antes del delito fallaron las políticas públicas y la educación; luego del delito, el Estado debe poner un límite y dar una respuesta a la víctima».

FEMICIDIO

Uno de los puntos más disruptivos de su propuesta es la reforma de la figura del femicidio, a la que calificó como «difusa e imprecisa» desde su creación en 2012. El ministro sugirió que la nueva redacción legal debería cubrir todas las hipótesis posibles bajo el nombre de «hombricidio y femicidio», basándose en el principio de que la ley no debe limitarse a un solo sexo.

«Si vos derogás el femicidio, inmediatamente 130 personas recuperan la libertad; no va a pasar. Se le da otra forma para que sea justa y proporcional para todos», aclaró, proponiendo que, si un hombre es asesinado bajo circunstancias de «desprecio al sexo, aprovechamiento de superioridad, sometimiento o control», la pena debe ser igual a la que recibe quien mata a una mujer.

Para Cúneo Libarona, la figura actual enfrenta cuestionamientos constitucionales por centrarse únicamente en la mujer, algo que sectores de la academia consideran discriminatorio. «El sexo o la tendencia sexual que tengas no puede generar impunidad ni privilegios; somos todos iguales ante la ley», insistió.

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