Silvio Boudargham fue denunciado en el Ministerio Público Fiscal de Río Negro por la presunta comisión de varios delitos. La presentación alcanza a varios policías y a Darío Fernández, de la web Cholila Online.

Al parecer, Cholila está gobernado por siniestros. El pueblerino tiene temor, pocos se animan a cuestionar la gestión de Silvio Boudargham -sostenida además por un operador político devenido en “periodista”- sabiendo las consecuencias gravosas. Un círculo mafioso, con influencia en la policía local. 

Un noble gesto, promovido por la solidaridad, escaló a litigios impensados; claro, por intromisión de la política de baja estofa. Un camino cuyo destino era acompañar a los damnificados por los incendios -Cholila también tiene serios inconvenientes con la provisión de agua- terminó en denuncias, señalamientos e incluso con la mercadería custodiada por la policía. Papelón.

La situación -vergonzosa- dejó al descubierto además que el intendente de Cholila actúa bajo la imposición del operador político inventado en periodista, Darío Fernández, de pasado oscuro.    

Barbará Peralta (Barbyy Peralta en Facebook) mentó la cruzada solidaria para ayudar a los pobladores de la cordillera. A CINCO CLAVES relató: “Llegamos a Cholila (el domingo) alrededor de las 14. A las 16, dos concejales nos enfrentan y me señalan a mí, porque estoy al frente de la colecta, preguntándome quién me había dado permiso para estar ahí”, en el lugar donde se iniciaría la entrega a los damnificados.

“Las personas que estaban conmigo escuchan esta situación, se acercan y los sacan del lugar. Ellos les dijeron que se hubieran querido un tótem, lo hubiesen pedido de buena manera porque siendo concejales, calculamos, los podían comprar”, prosiguió.

Continuó: “A Cholila llevamos varios tótems donados, cinco compró la artista Sele Vera y los otros cinco fueron dados por el dueño del camión. El resto se podía adquirir a precio costo, que fue lo que aclaramos desde el principio”.

“Cerca de las 17 aparece en el lugar Darío Fernández, dueño de Cholila Online, queriéndome hacer una nota. Yo le manifiesto que no podía en ese momento porque estábamos cansados, con calor, apurados, con cinco camionetas campo adentro y nosotros repartiendo al resto de la ciudad”, relató a este medio.

Seguidamente, “le señalé que me debería haber preguntado antes de empezar a filmar, esta persona se enoja, empieza a decir que yo no quise acceder a la nota. En ese instante, comienza a gritar y a tratarme mal. Me dice que él es el encargado de Cholila (Online), que sabía dónde estaban los damnificados y me preguntó cuántos tótems quedaban; en ese momento respondí que alrededor de 45 o 60, no los tenía bien contabilizados porque otras personas se acercaron a comprar y se fueron”.

“Me dice que teníamos que llevarlos al Municipio donde tenía sus cosas guardadas; yo le respondí que no. Quería los tótems y los fardos de pasto. Le dije que me dé una planilla de la gente damnificada para que acerque el material, porque no tenía inconvenientes en hacerlo. Pero no quiso”, comentó Peralta.

En ese momento, “uno de los chicos le pide que deje de grabar porque yo no quería salir en la nota, y que las cosas no se moverían de ahí. Pero él, prende otra vez el teléfono y dice: ‘¿Qué pasa, me estás amenazando?’. De un momento a otro, se sube al auto y se retira”.

MAL MOMENTO

En su relató, la vecina oriunda de Bariloche explicó que “culminamos la tarea a las 21, aunque nos quedaba mucho material -forrajes, pasto y demás-. Como tuvimos que ir campo adentro y se había demorado la entrega, los chicos deciden continuar al día siguiente”.

“Una mitad del grupo se quedó, el resto volvió a Bariloche. Nos prestan un predio para guardar el camión. Cuando parto a El Bolsón, porque algunos quedaron en Epuyén, estábamos dispersos, de acuerdo con los lugares que nos ofrecieron. A la medianoche me llama el chico del camión y me comenta que los están retirando del predio, que había un auto y la camioneta de Darío Fernández, quien los amenazó con que prendería fuego el camión si no se retiraban de Cholila”.

“Se retira el camión del lugar y acompañado por otros vehículos empiezan a dar vueltas preocupados por la carga. Una señora de Cholila, al cabo de unos minutos, les da lugar; seguramente supo de la situación porque ellos en todo momento tuvieron un handy, y quizás los escucharon por frecuencia. Dos de los chicos se acercaron a la comisaría a hacer la denuncia, después de dos horas de espera. También habían pedido custodia para el camión, ya que tenía toda la carga, pero la policía se negó”, indicó Peralta.

Transcurrido ese momento, “el camión se vuelve a Epuyén. Nos reunimos nuevamente al otro día, y la policía nos retiene a nosotros y al camión en Villa Lago Rivadavia. Nos escolta y piden llevarse a la chica que estaba a cargo de las donaciones; una situación que me asustó porque vi bajar a 8 policías”.

En ese instante “consulto por qué me querían llevar, y me responden que es debido a que estoy comercializando los tótem y fardos que pertenecen al Municipio. Totalmente falso. El camión era particular, de una empresa de Bariloche; y los fardos se habían comprado con la colecta”.

ELLOS INCOMUNICADOS Y LOS VECINOS CON TEMOR

Peralta expresó que “no nos permitieron la comunicación con nadie. Estuvimos retenidos desde las 9 hasta las 12 en Villa Lago Rivadavia. Voy a comprar un paquete de galletitas, porque estábamos bajo el sol sin comer. La vecina me dice: ‘Barby, no me animo a avisarle a nadie porque acá la situación es complicada. Si yo aviso y se enteran, me prenden fuego la casa”.

La vecina “me pasa internet, y vía WhatsApp aviso a los otros chicos que por favor comuniquen lo que estaba pasando, prendo el teléfono, hago un vivo, comentamos la situación. Cuando sale el vivo, el intendente avisa a los policías que nos lleven a la comisaría de Cholila custodiados. Salimos en esa condición desde Villa Lago Rivadavia hasta Cholila, donde estacionan todos los choferes en un predio, los hacen bajar y se los llevan en calidad de detenidos”.

“Soy la única que queda en el lugar, empiezo a hacer un vivo nuevamente, en ese instante se acerca la gente de Cholila y un abogado. El intendente nunca apareció. Él había dicho que quería hablar con nosotros porque según dijo ese camión de fardos (y de tótems) era del Municipio y lo estábamos comercializando. Pero no tenía pruebas, porque todo eso lo recolectamos”, enfatizó.

“Nosotros -insistió Peralta- desde un principio explicamos que 10 tótems eran donados y el resto se vendía a precio costo para que la gente acceda. El intendente nunca se comunicó, tampoco ayudó. De hecho, la denuncia se la tomaron a los chicos cuando estuvieron dos horas retenidos en la comisaría porque llegó un abogado y los sacó, ya que no había fundamentos para hacerlo. Salimos custodiados nuevamente de la comisaría, pero pudimos entregar el resto de las donaciones en Epuyén”, graficó.

LA DENUNCIA CONTRA EL INTENDENTE

Peralta, ya en suelo rionegrino, denunció al intendente de Cholila -presentación que también alcanza a algunos policías- y a Darío Fernández, propietario de Cholila Online. La denuncia quedó registrada bajo legajo BA-00368-2026 del Ministerio Público Fiscal de esa provincia.

Y la carátula es por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario público,  abuso de autoridad, privación ilegítima de la libertad y otras enmiendas.

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