Sin embargo, el riesgo persiste ante cualquier reactivación.
El descenso de temperaturas y la presencia de nubosidad redujeron la propagación de las llamas en Chile. El incendio, iniciado el 17 de enero, consumió casi 35.000 hectáreas y dejar al menos 20 fallecidos, informaron las autoridades locales.
Los siniestros iniciaron en las regiones de Ñuble y Biobío; se extendieron el lunes hacia La Araucanía. Aunque se registró una leve mejoría, las autoridades advirtieron que el riesgo persiste ante posibles cambios en el clima y la reactivación de focos.
“Tuvimos una noche mejor por las condiciones meteorológicas, lo que permitió evitar nuevas alertas de evacuación, aunque seguimos atentos a eventuales complejidades durante la jornada”, afirmó el ministro del Interior, Álvaro Elizalde.
En Penco y Lirquén continúan las labores de limpieza y vigilancia militar. Las autoridades confirmaron además la detención de una persona acusada de intentar iniciar un nuevo incendio en la región del Biobío.

