El líder colombiano Efrén Antonio Bailarín Carupia fue asesinado en el resguardo Chidima Tolo, donde fue gobernador y guardia indígena. Distintas organizaciones indígenas responsabilizaron por su muerte a los grupos armados que operan en la región y al gobierno por no cumplir las medidas de protección. «Los hechos ocurrieron durante la madrugada del 16 de septiembre en el municipio Acandí, en Chocó. Tres hombres le dispararon en reiteradas oportunidades», denunció la Comisión Colombiana de juristas en su cuenta oficial de Twitter. La CCJ señaló las estrategias de despojo y las graves violaciones a los derechos humanos de las que es objeto la comunidad indígena. También la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) denunció la violencia armada y realizó un llamamiento al gobierno del presidente Iván Duque para que cumpla con los acuerdos pactados con las comunidades. Navegación de entradas Un jefe militar de EEUU reconoció el ataque con drone en Afganistán mató a 10 civiles Sin la asistencia de niñas y profesoras, reabrieron las escuelas secundarias en Afganistán