Más allá de los testimonios obtenidos y que fueron analizados en la investigación, las pruebas no superaron el plano de la sospecha.

La jueza penal Eve Anahí Ponce absolvió al único acusado por la muerte de tres perros ocurrida en el barrio La Isla de Rawson. El fallo puso fin al juicio por el presunto envenenamiento con un pesticida.

Durante el debate, la magistrada sostuvo que no se logró acreditar que el acusado, identificado como Rivas, haya sido responsable de la muerte de los animales ni de un supuesto hecho de contaminación ambiental.

En sus fundamentos, Ponce señaló que, aunque el hecho investigado existió y fue de carácter atroz, la acusación contra Rivas no logró superar el plano de la sospecha. Por ese motivo, consideró que correspondía aplicar el principio de inocencia.

La jueza explicó que el juicio oral y público es la instancia en la que las pruebas deben ser sometidas a análisis y refutación. En este caso, indicó que no alcanzó el grado de certeza necesario para dictar una sentencia condenatoria.

Ponce aclaró que la absolución no implica desacreditar los testimonios de testigos o denunciantes, sino que no fue posible determinar, más allá de toda duda razonable, que Rivas haya participado de manera dolosa en los hechos que le fueron imputados.

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