La familia sostiene el reclamo para conocer la verdad sobre la desaparición del peón rural. Hay incertidumbre también por otras muertes de integrantes de comunidades mapuche-tehuelche sucedidas en la década del ’90.

Se cumplieron 15 años de la desaparición de Reimundo Nazario Pino, el peón rural que fue visto por última vez durante la madrugada del 9 de julio de 2011 en el establecimiento El Portezuelo, en la meseta de Chubut. Desde entonces, su paradero continúa siendo un misterio y la causa permanece sin respuestas.

En los primeros días de la búsqueda, la intensa caída de ceniza volcánica dificultó los rastrillajes. A pesar de esas condiciones, familiares, vecinos e integrantes de la comunidad realizaron múltiples recorridos con la esperanza de encontrar algún indicio sobre el destino de Pino.

Con doña Hortencia, madre de Reimundo y lonko de su comunidad, al frente del reclamo, la familia acudió a la Fiscalía de Puerto Madryn, donde se tramitó el legajo de investigación 24206. También mantuvieron reuniones con el procurador General y con distintos gobiernos provinciales a lo largo de los años, aunque aseguran que las respuestas fueron insuficientes y nunca se logró esclarecer el caso.

Con el paso del tiempo, la ceniza desapareció, pero el reclamo por la desaparición de Reimundo Pino quedó envuelto en la impunidad. La última respuesta oficial indicaba que la búsqueda continuaría cuando mejoraran las condiciones climáticas, algo que, según la familia, nunca ocurrió de manera efectiva.

Desde fines de la década de 1990, comunidades mapuche-tehuelche de la Meseta Central Norte denunciaron diversas muertes en circunstancias dudosas de integrantes de sus comunidades. La desaparición de Reimundo Pino se sumó a esa serie de casos, y hace cinco años también se registró la desaparición de su primo, Narciso Pino.

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