El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas volvió a fracasar este viernes en su sexto intento por elegir al próximo secretario general, en medio de una creciente tensión geopolítica entre Estados Unidos y China. Los tres principales candidatos, Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett y Rafael Grossi, quedaron condicionados por los vetos cruzados de los miembros permanentes.
Según los resultados oficiales, Grynspan obtuvo nueve votos a favor y cinco en contra, mientras que Rodrigues-Birkett y Grossi consiguieron ocho respaldos y seis rechazos cada uno. Los tres aspirantes recibieron dos vetos, una situación que volvió a bloquear el proceso de selección.
La votación incorporó un nuevo mecanismo que permitió diferenciar los sufragios de los cinco miembros permanentes -Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido- de los emitidos por los diez integrantes no permanentes. El cambio facilitó la identificación de los apoyos y los rechazos, aunque no logró destrabar las negociaciones.
Las diferencias geopolíticas y los intereses regionales profundizan el estancamiento. Mientras Washington respalda la candidatura del argentino Grossi, China y Rusia favorecen la posibilidad de que una mujer suceda a António Guterres. A su vez, la histórica disputa por la soberanía de las Islas Malvinas representa un factor adicional de tensión en torno a la postura británica frente al diplomático argentino.
Con los tres candidatos condicionados por los vetos, el desenlace dependerá de un eventual acuerdo entre Donald Trump y Xi Jinping. La falta de consenso mantiene abierto el proceso a 76 días de la finalización del mandato de Guterres, sin una definición sobre quién ocupará la máxima conducción de las Naciones Unidas.