Brasil vive una jornada electoral marcada por la polarización, con Lula y Flavio Bolsonaro como protagonistas de una primera vuelta que concentra la atención nacional. En la recta final de la campaña, ambos candidatos intensificaron sus discursos en busca de votos y aumentó la expectativa por el resultado.
Uno de los episodios destacados de la campaña fue la cancelación del debate presidencial previsto para el 1 de octubre en la red O’Globo. Según el periodista Igor Carvalho, Lula había anunciado que no asistiría y posteriormente Flavio Bolsonaro también decidió no participar.
Carvalho señaló que la ausencia de Flavio generó cuestionamientos entre sectores de sus propios seguidores y dentro de su partido. También mencionó críticas de sectores católicos por sus declaraciones sobre Nuestra Señora de Aparecida y sostuvo que ese episodio habría afectado su respaldo electoral.
Ante un eventual balotaje previsto para el 25 de octubre, el periodista afirmó que distintos sectores de la derecha buscarían concentrar esfuerzos para impedir una victoria de Lula. Río de Janeiro aparece, según su análisis, como uno de los principales territorios de disputa debido al peso electoral de los sectores conservadores.
La elección también está atravesada por la relación con Estados Unidos. Carvalho mencionó los aranceles anunciados por Donald Trump y la postergación de un encuentro con Lula hasta después de los comicios. En paralelo, el debate sobre Cuba sumó nuevas sanciones estadounidenses: desde el 30 de septiembre, la OFAC restringió determinadas transacciones financieras indirectas con entidades cubanas sancionadas.