Ya prácticamente resulta un vicio peligroso. Sucede que otra vez la Cooperativa Eléctrica de Trelew volvió a reclamar una actualización tarifaria.
El usuario está convulsionado. A nada de accionar en consecuencia. Y puede ser un riesgo. No existe manera de sostener una empresa deficitaria, sobre todo cuando ajusta a quien más se esfuerza por mantener los gastos corrientes de su hogar.
El vecino no puede más. Muchas familias venden bienes personales para sostener su economía. Indudablemente, a quienes están frente del Consejo de Administración no les interesa, ya que consideran que la plata debe estar, a cualquier costo.
Están en una zona de confort con sueldos millonarios. Observan desde el edén el brío de los usuarios para poder juntar peso por peso orientado al pago de boletas de los servicios más caros de la provincia. Son inhumanos. Recaudan para beneficio de un sector y de ellos mismos, para integrantes de un Consejo que demostró flaquezas.
En algún momento, la presión social los obligará a renunciar.
En el resumen financiero de agosto, la Cooperativa Eléctrica reseñó que la “situación financiera evidencia una importante presión sobre la liquidez, producto de la diferencia entre los recursos disponibles y los compromisos que deben afrontarse mensualmente. Los ingresos no permiten sostener la operación corriente, el peso de las obligaciones acumuladas y el costo de la energía generan un desfasaje que requiere una administración cuidadosa de los recursos”. Deberían intentar, al menos la burguesía del Consejo de Administración, trabajar ad honorem.
Y acá, viene el vicio: “La actualización de la tarifa resulta fundamental para adecuar los ingresos a los costos reales de funcionamiento y garantizar la continuidad de los servicios. Al mismo tiempo, la revisión y renegociación de las deudas acumuladas busca evitar que las obligaciones de períodos anteriores condicionen la capacidad de la institución para atender las necesidades actuales de la comunidad”.
Culminaron con el siguiente diagnóstico: “En este contexto, resulta fundamental continuar con el ordenamiento financiero, fortalecer la cobrabilidad y avanzar en la reestructuración de las deudas, procurando garantizar la continuidad de los servicios y alcanzar progresivamente un equilibrio financiero sostenible”.