El nivel del embalse comenzó a recuperarse con el ingreso de agua de las últimas precipitaciones y actualmente registra una suba de alrededor de 15 centímetros por día.
El lago había alcanzado una de las mediciones más bajas de los últimos 30 años. Los registros históricos señalan que durante la década del 80 se habían observado niveles mínimos similares a los de la actualidad.

Si bien las lluvias permiten una recuperación progresiva, se espera que el mayor aporte de agua llegue con los deshielos, previstos a partir de octubre o noviembre. Durante ese período, el ingreso podría acelerar considerablemente.
Con los deshielos, el embalse podría aumentar entre 20 y 25 centímetros diarios. Las expectativas están puestas en que la combinación de las precipitaciones y el aporte de agua de las montañas permita alcanzar un volumen favorable.

De acuerdo con las proyecciones, el embalse llegaría a su nivel máximo durante diciembre. La evolución dependerá de la continuidad de las lluvias y de la intensidad de los deshielos durante los próximos meses.