Los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunieron este lunes en Cardiff y firmaron una declaración conjunta en la que pidieron a Londres “prepararse, planificar y facilitar” posibles cambios constitucionales. Los dirigentes defendieron el derecho de sus pueblos a la autodeterminación y advirtieron que Westminster no debería bloquear sus decisiones democráticas.
El pronunciamiento también plantea fortalecer la cooperación económica y energética y profundizar los vínculos con la Unión Europea. Detrás de esta iniciativa, sin embargo, existen realidades políticas y jurídicas diferentes. Por primera vez, los tres territorios cuentan con mayorías parlamentarias favorables a la separación y están gobernados por fuerzas que respaldan, con distintos matices, esa posibilidad.
El debate cobró fuerza tras las recientes declaraciones del primer ministro británico, Andy Burnham, sobre la eventual celebración de referendos. Burnham sostuvo que Londres debería considerar una consulta sobre la independencia de Escocia si existiera un consenso claro y señaló que aplicaría un criterio similar para Irlanda del Norte. El primer ministro escocés, John Swinney, incluso afirmó que Burnham podría pasar a la historia como el último jefe de Gobierno del Reino Unido.
La situación también adquirió una dimensión internacional después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, manifestara durante una visita a Irlanda su deseo de una Irlanda unificada. En Escocia, el antecedente de 2014 sigue siendo central: aquel referéndum, autorizado por Londres, terminó con una mayoría a favor de mantener la unión. En 2022, además, el Tribunal Supremo británico determinó que el Parlamento escocés no podía convocar unilateralmente una nueva consulta.
Irlanda del Norte presenta un escenario distinto debido al Acuerdo de Belfast o Viernes Santo, que establece un mecanismo para modificar su estatus constitucional si una mayoría de sus habitantes así lo decide. En ese caso, la consulta no plantearía una Irlanda del Norte independiente, sino la continuidad dentro del Reino Unido o su incorporación a una Irlanda unificada.
Foto: RT (ilustrativa).