El concejal del PRO, que recientemente constituyó el bloque “Trelew Avanza”, aclaró su situación con relación al hecho que lo vinculó con una conexión clandestina de energía. Ya posicionado desde el bloque “Trelew Avanza”, el concejal del PRO, Martín Luna recordó su pasó por Juntos por el Cambio -hoy Despierta Trelew- donde lo marcó una situación que lo arrimó a la Justicia como investigado: una supuesta conexión eléctrica clandestina. “Quiero que los vecinos evalúen mi desempeño, retirarme limpio, sin deudas”, expresó el edil durante su exposición en la Hora de Preferencia. Desde el escaño, “tras mucho pensar y a raíz de la exposición mediática que se generó en torno a mi persona, entendí que este recinto es el ámbito institucional por excelencia donde corresponde dejar asentada las explicaciones necesarias que daré a continuación”, manifestó el hombre del PRO. Eligió el recinto para poder exponer su postura, “sin tribuna, sin circo, cómo y dónde corresponde, con fundamentos concretos”. Ante sus pares, “quiero dejar cerrado un tema que arrastro hace más de un año para poder mejorar la calidad de mi función, dado que el asunto está resuelto”, afirmó. Luna se tomó varios minutos para dejar en acta su inocencia en el hecho investigado, lo que consideró un “ataque” a su vida personal con la finalidad de “cercenar mi palabra”. A continuación, un extracto de lo que fue la declaración del concejal. También reforzada con un video: Quiero concentrarme en trabajar para los vecinos de Trelew para que evalúen mi desempeño en este lugar que me prestaron por 48 meses, y que en menos de la mitad de ese tiempo tendré que devolver para que elijan un nuevo ocupante. Y retirarme limpio, sin deudas hacia quienes me dieron este privilegio. A comienzos de mi gestión me propuse trabajar sobre uno de los temas más complejos y sensibles de la ciudad: la situación de la Cooperativa Eléctrica de Trelew. Me involucré de lleno, estudié su funcionamiento, revisé documentación, escuché a trabajadores y usuarios, y rápidamente detecté a mi criterio y según mi investigación, cuál era el verdadero problema estructural. Evidentemente a muchos no les gustó. Y justamente ahí se vislumbró el conflicto. En un acto de desesperación, luego de mis declaraciones en un medio radial, el entonces presidente del Consejo de Administración de la empresa reaccionó de manera inmediata, enviando 10 cartas documentos dirigidas a cada uno de los concejales sin mediar a quién. Y advirtió, en esa oportunidad, que si seguíamos expresándonos de esa manera provocaríamos un desorden social entre los trabajadores. Incluso recordaron antecedentes de otros lugares con finales trágicos en la misma carta documento. Una locura los fantasmas que intentaron instalar para generar desprecio y confusión. Y encima, con la plata de los usuarios, gastaron el costo de esas cartas cuando jamás se quiso enfrentar a los trabajadores ni dejarlos sin trabajo. Solo hablé de un diagnóstico concreto y fundado. Este Concejo respondió de inmediato con una foto que plasmó el repudio unánime de todo el arco de representación legislativa y ejecutiva de esta ciudad. Un mensaje contundente. La democracia y la libertad de expresión se defiende entre todos, no hay colores políticos. Pasaron muchas cosas que cerraré con total claridad. Destaco la actitud de este cuerpo, ninguno de mis pares planteó ni siquiera remotamente la idea absurda de iniciar un juicio político hacia mi calidad de concejal. Sin resolución judicial y menos faltando el principio de inocencia que emana de nuestra sagrada constitución. Contando con el respaldo de esas dos instituciones, continué comunicando mi conclusión sobre el manejo económico de la Cooperativa. Quedó claro que no vieron otra salida que inventar un delito para meterse en mi vida personal y cercenar mi palabra. Si algo no te molesta, no lo atacas, lo dejas pasar. Y ese es el mejor síntoma que íbamos por el camino correcto. A partir de ese momento comenzaron los agravios y las operaciones en redes y medios de comunicación. Llegó la gran jugada maestra: la denuncia por presunto robo de energía. Frente a eso elegí el silencio, no porque no tuviera argumentos, sino porque soy profundamente de las instituciones que nos ordenan hace más de 500 años. Entendí que la Justicia debía trabajar sin presiones ni interferencias políticas ni mediáticas. Mi bienvenida al mundo político fue ver que luego de trabajar a conciencia y querer resolver un problema histórico y comunicarlo en beneficio de los vecinos, terminé siendo castigado por una jugada mala, sucia y malintencionada. Ese circo que inventaron concluyó porque la Justicia desestimó la denuncia por falta absoluta de pruebas y desprolija presentación. No hubo delito, no hubo irregularidad, nada. Navegación de entradas Hay enojo con el interventor de la Cooperativa porque no sabe de cuánto es el de déficit Estatales de Madryn alertaron restricciones en convocatoria a paritarias