Estados Unidos habría consumido alrededor del 20% de su arsenal de misiles complejos durante el conflicto con Irán, según afirmó el historiador Guillermo Caviasca. Entre los sistemas utilizados mencionó los misiles Tomahawk y los interceptores Patriot.
Caviasca señaló que Washington debe conservar parte de sus reservas para su propia defensa y para mantener capacidades militares en distintos puntos estratégicos del mundo. En ese contexto, la reposición del armamento utilizado se convirtió en un desafío para el Pentágono.
El historiador sostuvo además que las negociaciones con Irán se encuentran en una situación más compleja que al comienzo de la guerra. Según su análisis, el Gobierno iraní no mostraría signos de debilitamiento y no se vislumbraría una caída del régimen.
De acuerdo con Caviasca, Estados Unidos todavía podría realizar nuevas salvas de misiles para intentar presionar a Teherán, aunque enfrentaría dificultades para reponer rápidamente las reservas. El aumento de la producción requeriría inversiones, nuevas instalaciones y maquinaria especializada.