Mientras existe un férreo rechazo a la plataforma Uber en Trelew -y Puerto Madryn optó por el regular el sistema-, la historia memora que otros servicios similares, llámese taxis y remises, surgieron desde la informalidad.
La discusión apunta a la ilegalidad del servicio. Sin embargo, a principios del siglo XX y por iniciativa de privados, germinó el “taxi-colectivo”, como alternativa a los tranvías en Buenos Aires. Y en Chubut, ese modelo fue imitado. En la región, particulares adquirían vehículos de siete plazas (como los Ford T) para conectar de forma autónoma pueblos como Trelew, Gaiman o zonas lejanas como Paso de Indios.
La historia se escribe en base a hechos. E indicia que el servicio de taxi en Argentina y en la Patagonia surgió de forma totalmente espontánea por iniciativa privada para luego ser regulado por los municipios a medida que la actividad crecía y generaba conflictos o vacíos legales. No nació como una planificación del Estado.
A comienzos del siglo XX surgieron en Buenos Aires los primeros automóviles de alquiler, que funcionaban con taxímetros importados o mediante tarifas fijas. Su expansión se produjo inicialmente por iniciativa de particulares.
Uno de los casos más significativos ocurrió en 1928, durante una fuerte crisis económica y frente a la competencia de los tranvías. Un grupo de taxistas comenzó a compartir sus vehículos, establecer recorridos y cobrar una tarifa individual.
Así nació el denominado “taxi-colectivo”, antecedente directo del colectivo actual. Durante algunos años, el sistema funcionó en un escenario de vacío regulatorio y generó reclamos de las empresas tranviarias.
La Municipalidad de Buenos Aires intervino en 1932 y comenzó a regular las líneas, estableciendo condiciones sobre recorridos, dimensiones y capacidad de los vehículos. La actividad pasó entonces de la espontaneidad a un marco institucional.
En la Patagonia, y particularmente en Chubut, se desarrolló una dinámica similar, aunque condicionada por las grandes distancias y el aislamiento de numerosas localidades. Durante la década de 1920, particulares adquirían vehículos de hasta siete plazas para vincular pueblos y zonas rurales.
En el Valle Inferior del río Chubut, esos servicios permitieron conectar localidades como Trelew y Gaiman, además de lugares más alejados como Paso de Indios. Con el tiempo, algunas iniciativas individuales dieron paso a agencias y empresas locales, entre ellas La Unión y La Puntual.
A medida que Trelew creció como centro urbano y comercial, el municipio comenzó a intervenir para ordenar la actividad. Las normas incorporaron cuestiones como paradas, desinfección de vehículos, tarifas y utilización de taxímetros.
El recorrido histórico plantea un antecedente para el debate actual: actividades de transporte que comenzaron por iniciativa privada y posteriormente fueron incorporadas a sistemas de regulación municipal. En ese contexto, la discusión sobre Uber y las plataformas digitales vuelve a enfrentar dos cuestiones centrales: la legalidad vigente y la adaptación de las normas a nuevas formas de movilidad.