La Fundación FUSSO se quejó ante la “incapacidad” e “indiferencia” del Gobierno provincial frente al conflicto con los cirujanos que ya cumplió siete meses. Los profesionales solo atienden urgencias, no hay consultas ni cirugías programadas.
El referente de la entidad, Fernando Urbano, criticó que no existan “medidas disciplinarias” contra los profesionales, al considerar que perjudican a “los más humildes”, a aquello que “no tienen voz ni recursos para reclamar”.
El comunicado titulado “SIETE MESES DE DOLOR SILENCIOSO” expone las falencias a las que se expone el sistema de salud al consumarse siete meses de conflicto con los cirujanos. Desde FUSSO alertaron que en el transcurso de ese tiempo no hay consultas, diagnósticos ni cirugías programadas.
La entidad reveló que, durante ese tiempo, pese a la inactividad, los profesionales “siguieron percibiendo abultados sueldos, mientras miles de pacientes esperan en vano”.
El comunicado indica que “detrás de cada turno suspendido hay una historia de dolor, de angustia, de enfermedad que podría haberse evitado ¿Quién mide el perjuicio de quienes esperan una operación que nunca llega? ¿Quién escucha el desgarro de las familias que ven cómo la salud de sus seres queridos se deteriora día tras día?”.
“El Gobierno permanece inmóvil, indiferente, incapaz de resolver un conflicto que golpea directamente a miles de personas. Y quienes más sufren son los más humildes, los que no tienen voz ni recursos para reclamar”, añadió el texto firmado por Urbano. En esa línea, apunto: “Si esos miles de pacientes desprotegidos salieran a la calle, el Estado activaría de inmediato los mecanismos legales y administrativos para garantizar la atención”.
Mientras todo eso sucede, “no hubo ninguna medida disciplinaria contra los profesionales que están manteniendo esta medida salvaje”.
Urbano recordó que “durante la gestión del Dr. José Manuel Corchuelo Blasco, en el 2015, una medida similar se extendió un año. El propio ministro denunció entonces que la falta de atención había provocado consecuencias graves, incluso una muerte en Comodoro Rivadavia”.
Y se preguntó: “¿Vamos a esperar otra vez a que el daño sea irreparable? ¿Vamos a permitir que la desidia se convierta en tragedia?”. Ante ese escenario, pidió que el Gobierno actúe.