Volkswagen acordó con los sindicatos recortar otros 50 mil puestos de trabajo en todo el mundo de aquí a finales de la década, en el marco de una profunda reestructuración del grupo automovilístico alemán.
Con esta nueva reducción, el fabricante prevé eliminar un total de 100.000 empleos, lo que representa cerca del 15% de su plantilla mundial y constituye la mayor reestructuración de este tipo en la historia de la industria automotriz.
La compañía enfrenta un escenario marcado por los aranceles estadounidenses, la demanda irregular de vehículos eléctricos y la creciente competencia de fabricantes chinos. Volkswagen justificó los recortes como una medida para adaptar su estructura de personal a la situación económica.
Además, cuatro plantas alemanas, ubicadas en Hannover, Emden, Zwickau y Neckarsulm, no tendrían garantizada su continuidad más allá de la década de 2030. Su eventual cierre supondría un hecho histórico para Volkswagen, ya que sería la primera vez que la empresa clausura fábricas a gran escala en Alemania.
El acuerdo entre la dirección y los sindicatos fue aprobado por el consejo de supervisión de Volkswagen, integrado por representantes de trabajadores y accionistas. La decisión pone fin, por ahora, a unas intensas negociaciones sobre el futuro de la compañía y de miles de trabajadores.
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