En un discutido y acalorado plenario, el intendente de Trelew Gerardo Merino se convirtió en el presidente de la UCR Chubut.
Previo a la votación, hubo graves acusaciones de presión sobre los delegados para que inclinen la balanza a favor del mandatario valletano. Incluso, el sector de Sergio Guajardo -el otro contrincante- mocionó una votación cerrada, pero la mesa en pleno optó por ignorar el pedido.
Guajardo solicitó votar secretamente, atento a que antes de la elección ya había denuncias vinculadas con el condicionamiento del voto. “Queremos que la votación sea secreta, porque hubo muchas presiones”, exclamó el dirigente cordillerano.
Por momentos, los cánticos de la militancia dificultaron el desarrollo del plenario. Cantos impropios de un partido que alguna vez supo conservar los buenos modales, transformaron el salón en una cancha de fútbol.
Varios dirigentes que siguieron la transmisión en redes sociales expresaron su desagrado por el contexto en el que se estaba desarrollando el encuentro. La hostilidad propuesta por grupos identificados con Merino demoró la votación. La mesa debió intervenir para que las aguas se calmaran.
Hubo algunos delegados que cuestionaron el procedimiento final, ya que en ningún momento se habría votado la lista encabezada por Merino, sino que debía aprobarse la moción planteada por Luis Juncos, que habilitaba la participación de la nómina.
Finalmente, entre todo el desorden, Merino fue elegido presidente de la UCR Chubut con 40 votos. Mientras que Guajardo recibió 25.
La elección no legítima representatividad, ya que el radicalismo profundizo sus diferencias a partir del resultado de la votación, debido a que muchos denunciaron presiones.